Resiliencia y oportunidades: así aconsejan las gestoras invertir en los mercados emergentes
La renta fija podría seguir ofreciendo rentabilidades atractivas en 2026
A pesar de que 2025 se ha caracterizado por una fuerte incertidumbre comercial, las economías y las bolsas de los mercados emergentes (ME) han hecho gala de una sólida capacidad de resiliencia. Y aunque todo parece indicar que 2026 estará definido por una desaceleración moderada en la región, las gestoras siguen viendo atractivas oportunidades de inversión.
De hecho, consideran que el impulso de la inteligencia artificial (IA), un dólar más débil y el giro económico de China podrían sostener el crecimiento y el buen comportamiento de estos activos en los próximos años.
"Esperamos que el crecimiento del comercio se desacelere en los ME. Una excepción son las exportaciones e importaciones de bienes relacionados con la IA. La sólida inversión en centros de datos en EEUU y, cada vez más, en Asia debería seguir respaldando la demanda de semiconductores. Es probable que el ciclo de los chips, que históricamente duraba 2,5 años, se alargue en la coyuntura actual, lo que beneficiará a los fabricantes asiáticos de las cadenas de suministro", afirma Mali Chivakul, economista especializada en mercados emergentes en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Además, esta experta anticipa que el crecimiento de China se relajará un poco, del 4,9% en 2025 al 4,5% en 2026. "Dado el continuo énfasis político en la excelencia manufacturera, es probable que las presiones deflacionistas continúen el próximo año, aunque los esfuerzos para contrarrestar la 'involución' podrían situar la inflación media ligeramente por encima de cero".
Con todo, desde la firma prevén que Pekín anuncie nuevas medidas para impulsar el consumo en 2026, incluidas más reformas de su sistema de seguridad social. Del mismo modo, ven probable que el objetivo de crecimiento se fije entre el 4,5% y el 5%, en consonancia con la aspiración del gigante asiático de alcanzar la categoría de país de renta alta para 2035.
"Esperamos también un mayor crecimiento de la inversión en China para 2026. Es probable que las inversiones relacionadas con la IA cobren mayor protagonismo, ya que los principales actores chinos han anunciado importantes compromisos de inversión. Al mismo tiempo, esperamos que el lastre para el crecimiento derivado de la caída de la inversión inmobiliaria se reduzca a medida que el sector inmobiliario encadene su quinto año de recesión", indica Chivakul.
Fuera de China, en J. Safra Sarasin Sustainable AM apuestan porque la mayoría de las economías emergentes de Asia sufrirán una ligera desaceleración. Así, en India, el crecimiento debería mantenerse en torno al 67%.
"El excepcional año 2025 para Taiwán —gracias a la sólida demanda de chips— irá seguido de un crecimiento todavía fuerte, aunque más lento. En el conjunto de la ASEAN, se prevén ligeras desaceleraciones, con bajadas de tipos que amortiguarán la demanda", añaden.
Respecto a Europa Central y Oriental, en la gestora se decantan por un ligero repunte del crecimiento, ya que el consumo se verá respaldado por los tipos de interés más bajos y la solidez de los mercados laborales, mientras que un mayor gasto fiscal en Alemania debería tener efectos indirectos positivos para la región.
"Tanto los exportadores de petróleo (Catar, Arabia Saudí y los EAU) como los importadores (Egipto y Marruecos) en Oriente Medio deberían seguir obteniendo un sólido crecimiento, respaldado por inversiones a gran escala en el sector energético, así como en el resto de los sectores".
2026 también será un año importante en América Latina, debido a que se celebrarán elecciones presidenciales en Colombia, Perú y Brasil. Esto, tras renovada implicación económica y militar de EEUU en la región que, tal y como expresan en J. Safra Sarasin Sustainable AM, "podría resultar positiva para las perspectivas de inversión y seguridad".
PERSPECTIVAS DE INVERSIÓN
Con este telón de fondo, ¿dónde están las oportunidades de inversión? Los estrategas confían en que el crecimiento resiliente de los ME, la depreciación del dólar y la bajada de los tipos de interés estadounidenses en 2026 sigan respaldando a la renta fija y variable.
"Las altas rentabilidades de los bonos en divisa local en países como Brasil, Sudáfrica y México continúan siendo atractivas para los inversores en busca de 'carry'", dice Chivakul.
Es más, la deuda de la región va camino de ofrecer un tercer año consecutivo de fuertes rentabilidades, "ya que los mercados siguen recompensando los ajustes macroeconómicos experimentados por los principales países emergentes en el periodo posterior a la pandemia", remarca Abdallah Guezour, responsable de deuda de mercados emergentes de Schroders.
Por ello, y dado que los inversores globales están empezando a reconocer estos logros, se está produciendo una recuperación de los flujos de cartera hacia la renta fija de los mercados emergentes.
"Este ciclo de reasignación de capital aún se encuentra en sus primeras etapas y tiene más camino por recorrer. Los asignadores de activos globales todavía están muy poco invertidos en esta clase de activos a pesar de su fuerte comportamiento superior de los últimos años".
A esto hay que sumar la desinflación que emana de China, particularmente beneficiosa para las economías emergentes con barreras comerciales más bajas. "Con estas perspectivas favorables de inflación, los tipos reales en los mercados emergentes siguen siendo innecesariamente demasiado altos y los rendimientos de la deuda pública local a 10 años siguen ofreciendo un valor atractivo", asegura Guezour.
Esta perspectiva favorable podría verse impulsada aún más si el dólar estadounidense continúa la caída cíclica que inició en 2025.
"Dado que el dólar ha roto su tendencia alcista de 15 años este 2025, el ciclo monetario parece estar cambiando a favor de una rentabilidad superior de los activos no estadounidenses. Este entorno, combinado con la abundante liquidez financiera mundial, refuerza el atractivo relativo de la deuda de los mercados emergentes, especialmente en los segmentos en moneda local".
Así, en Schroders favorecen mercados como Brasil, México, Sudáfrica, India y partes de Europa Central, "donde las valoraciones siguen siendo atractivas y la flexibilidad de las políticas es alta. Aunque los diferenciales de deuda denominados en dólares de los mercados emergentes ya se han reducido sustancialmente, este sector sigue ofreciendo atractivas oportunidades de generación de rentas atractivas, especialmente entre una selección de emisores soberanos y corporativos de alto rendimiento", concluye Guezour.