Las 5 claves de Wellington para ver oportunidades en el nuevo desorden mundial

Marcado por la pugna entre EEUU y China, el cambio climático y otros factores

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Bolsamania | 05 oct, 2025

El mundo atraviesa una transición hacia un nuevo ciclo geopolítico marcado por la inestabilidad y la incertidumbre, un cambio estructural que solo ocurre una vez por siglo y que implica tanto riesgos como oportunidades. Hoy existen más de 60 conflictos activos, el doble que hace cinco años y el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. A ello se suma la presión del cambio climático, conformando una 'tormenta perfecta' de tensiones globales.

La situación se ha visto intensificada por el giro en la política exterior de Estados Unidos, que en pocos meses revirtió más de 80 años de estrategia, generando disrupciones comerciales, alteraciones en las alianzas internacionales y una reasignación del gasto público bajo la lógica de 'Estados Unidos primero'. Todo ello está dando lugar a nuevas herramientas políticas entre los líderes mundiales, con implicaciones macroeconómicas y de mercado. En este contexto, una de cada ocho personas vive expuesta a conflictos.

Es la visión de mercado de Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management, quien nos ofrece 5 claves para encontrar oportunidades en el nuevo desorden mundial.

LAS CINCO CLAVES

La geopolítica actual está marcada por tensiones crecientes que configuran un escenario de riesgos, pero también de oportunidades para quienes invierten a largo plazo. Cinco tendencias destacan por su impacto transversal en la economía global: la pugna entre Estados Unidos y China, el cambio climático como amenaza de seguridad nacional, el auge del gasto en defensa, la centralidad de la inteligencia artificial y el resurgimiento de las armas nucleares.

1. La pugna entre grandes potencias. Estados Unidos y China continúan compitiendo por el liderazgo global, especialmente en el terreno tecnológico. La rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) ha intensificado esta rivalidad, que ya muchos califican de “guerra fría” tecnológica y que podría adquirir dimensiones militares en el futuro.

Así, las tensiones comerciales aumentan la incertidumbre, pero también generan oportunidades. Startups de IA, fabricantes de semiconductores, proveedores de infraestructura digital o compañías del sector espacial podrían beneficiarse de este choque entre superpotencias.

2. El cambio climático como riesgo de seguridad nacional. El calentamiento global no solo amenaza al medioambiente: también constituye un desafío de seguridad. Regiones ya vulnerables, como áreas ecuatoriales o tropicales, sufrirán desastres naturales más intensos, con riesgos de escasez de alimentos y agua, migraciones forzadas y conflictos por recursos. Estos procesos podrían desestabilizar astados y alimentar extremismos.

En este sentido, la necesidad de adaptación impulsará la inversión en infraestructuras resilientes, tecnologías de eficiencia hídrica y energética, así como en compañías dedicadas a la descarbonización. Las carteras con exposición a soluciones verdes y de transición climática pueden encontrar valor a largo plazo.

3. Defensa a cualquier precio. El gasto militar global encadena una década de incrementos, alcanzando niveles récord. Entre los factores están el avance militar de China y Rusia, la erosión del paraguas de seguridad estadounidense y la búsqueda de tecnologías innovadoras. Conflictos recientes, como el de Ucrania o las tensiones en Oriente Medio, funcionan como laboratorios de nuevas formas de guerra: uso masivo de drones, robótica, inteligencia artificial y tecnología espacial.

Bajo esta premisa, la industria de semiconductores, esencial para la defensa moderna, gana centralidad. También sectores como minerales críticos, energías renovables, biotecnología, comunicaciones, robótica y automatización se consolidan como áreas con gran potencial de crecimiento, impulsadas por la demanda de innovación en seguridad nacional.

4. La centralidad de la inteligencia artificial. Aunque se suele asociar la IA con la productividad empresarial, su impacto en la defensa es aún más decisivo. Sistemas de análisis predictivo, guiado de misiles, logística militar y operaciones autónomas dependen de ella. La IA es ya un recurso estratégico para los estados y seguirá ampliando su alcance en el terreno militar y geopolítico.

Así, la IA ofrece múltiples frentes de exposición: fabricantes de chips, centros de datos, mineras que proveen materiales para semiconductores, ciberseguridad y compañías que exploran la inteligencia artificial general. Su desarrollo puede marcar disrupciones geopolíticas de enorme alcance.

5. El resurgimiento de las armas nucleares. La fragmentación del orden mundial refuerza la disuasión nuclear. Rusia ha amenazado con su arsenal, China ha expandido su capacidad nuclear y países como Irán o Corea del Norte mantienen programas activos. La pérdida de confianza en las alianzas de seguridad multiplica el riesgo de proliferación en otras regiones.

Por desgracia, la mayor relevancia de las armas nucleares revaloriza tanto la defensa tradicional como la innovación en tecnologías militares. Empresas de defensa antimisiles, aeroespacial y espacial, junto con aquellas que aseguran el suministro de minerales críticos, estarán en el centro de esta dinámica.

CONCLUSIÓN

El entorno geopolítico se encuentra en plena transformación. Tensiones entre potencias, riesgos climáticos, expansión de la IA y un renovado protagonismo de la disuasión nuclear dibujan un panorama complejo. Para los inversores, el desafío consiste en identificar no solo los riesgos asociados, sino también las oportunidades que surgen en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, los semiconductores, las infraestructuras resilientes y la defensa avanzada. En un mundo en transición, la diversificación hacia estas áreas puede convertirse en una ventaja decisiva.

"Desde una perspectiva de inversión, este nuevo (des)orden mundial exige una manera distinta de pensar. En un mundo disruptivo, es probable que surjan ganadores y perdedores claramente diferenciados. Los inversores pueden encontrar oportunidades atractivas a escala regional, nacional, sectorial, empresarial y de clase de activo, especialmente en las cinco áreas temáticas descritas", explica Thomas Mucha.

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