cristiano ronaldo faltas tiro libre

Cristiano Ronaldo, Messi, Zidane, Laudrup, Figo, Roberto Carlos, Platini, Maradona... todos estos jugadores de talla mundial tienen una cosa en común: eran especialistas en tiros libres. Pero... ¿Cuál es el secreto de estos lanzamientos?

Goles como el bombazo del capitán del Nottingham Forest, Stuart Pearce, ante el Tottenham Hotspur en 1991, la parábola del marfileño Didier Drogba en la final de 2010 con el Chelsea y la comba del Kevin Sheedy, del Everton, ante el Ipswich en 1985. Muchos de esos disparos parecen desafiar la lógica, ¿será que pueden las matemáticas ayudar a explicar cómo se marcaron esos tantos? La respuesta es si.

VELOCIDAD

Cuanto más rápido se patea la pelota, menos tiempo tiene el portero para reaccionar. Así lo demostró el metrallazo de Stuart Pearce, del Nottingham Forest, en la final de 1991 que su equipo perdió 2-1 ante el Tottenham Hotspur. El balón se desplazó los 21 metros que lo separaban de la portería en apenas siete décimas de segundo. Se trata de una velocidad promedio de 30 metros por segundo, unos 112 kilómetros por hora.

PELOTA

Si sacas la mano por la ventana de un coche en una autopista, sientes la fuerza de arrastre a través del aire. Esa misma fuerza hace que el balón disminuya su velocidad después de ser pateado. Pero los grandes especialistas son capaces de disparar a más de 50 kilómetros por hora, por lo que el aire de repente comienza a moverse más suavemente alrededor del balón y la fuerza de arrastre baja drásticamente. Esto ayuda a explicar por qué el balón parece volar como un cohete hacia el fondo de la red.

BARRERAS

Las paredes defensivas o barreras pueden bloquear los disparos, pero también bloquean la visión del portero, dándole menos tiempo de reaccionar. En promedio el cerebro humano toma cerca de dos décimas de segundo para reaccionar ante algo que vemos. Si un portero sólo vio el balón al pasar la pared después de tres décimas de segundo, y su cerebro tuvo dos décimas de segundo para reaccionar, entonces sólo tuvo dos décimas de segundo para moverse, antes de que la pelota entrara en la red.

PARÁBOLAS

Cuando se concede un tiro libre, el árbitro marca una línea de nueve metros desde donde está colocado el balón. Cuando los jugadores saltan, normalmente pueden llegar a una altura de hasta dos metros. Estas distancias son bastante constantes. Así que si haces un triángulo desde el pie del cobrador del disparo hasta la pared, puedes calcular que el mínimo ángulo para que un tiro pase por encima de la pared es de 13 grados. Si el ángulo es mucho más alto, la pelota volará por encima del travesaño cuando se conecta con velocidad. Más abajo, y probablemente la pared bloqueara el disparo

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