Cataluña destruirá empleo en 2018 si la tensión se prolonga tras el 21D

La AIReF espera un crecimiento nulo el próximo año en un escenario negativo

  • El coste para la región será de 6.000 millones de euros si no hay solución pronto
  • El paro ha aumentado en la región cada vez que ha crecido menos del 1%
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Óscar Giménez
Bolsamania | 10 nov, 2017 06:00 - Actualizado: 09:38
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Carles Puigdemont, ex presidente de la Generalitat de Cataluña

Cualquier crisis sale muy cara en España para el mercado laboral. En Cataluña ahora mismo hay una política que se empieza a evidenciarse en la economía, especialmente en las proyecciones de los expertos. De hecho, el ‘sheriff fiscal’ dibuja un escenario en el que la economía catalana se asoma al abismo de la recesión.

Esta posibilidad no es la más plausible. Pero sí es realista para la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). La entidad dirigida por José Luis Escrivá prevé un impacto en el crecimiento de Cataluña de entre 0,7 puntos porcentuales y 2,7 puntos porcentuales del Producto Interior Bruto (PIB). En los dos escenarios contemplados por estos expertos hay un daño palpable, cuya intensidad depende de la prolongación de la incertidumbre.

La previsión más negativa está condicionada por “la materialización de los riesgos asociados a una intensificación de la inestabilidad durante el 2018”, señala. Es decir, que continúe la tensión tras las elecciones del 21 de diciembre convocadas al amparo del artículo 155 por el Gobierno durante el próximo año. En ese caso, según el organismo habría una desaceleración de 1,2 puntos porcentuales del PIB español, y un deterioro adicional para Cataluña de 1,5 puntos -lo llama shock idiosincrático-. En total, un golpe 2,7 puntos porcentuales del PIB catalán que dejarían sin crecimiento real -descontando la inflación- a la comunidad durante el próximo ejercicio.

Esto se traduce en un daño de 6.000 millones de euros que golpeará al mercado laboral. El mes de octubre ha dejado la primera muestra, con el mayor aumento en diez años del paro registrado en los servicios públicos (SEPE, antiguo INEM) en diez años, al incrementarse en 14.698 desempleados hasta los 415.071, un incremento que duplica al del mismo mes del año anterior. La afiliación media creció en 1.702 personas, lejos de la cifra de 5.858 de octubre de 2016.

Desde el año 2000, cada vez que Cataluña ha crecido por debajo del 1% ha aumentado el paro en la región. Ocurrió en los años de recesión, en 2009 y entre 2011 y 2013. Pero también en 2008 y 2010, ejercicios en los que el PIB se expandió un 0,4% y un 0,3% respectivamente. El paro se incrementó en 68.750 personas hasta los 319.950 activos en 2008, según los datos de contabilidad regional y las Encuestas de Población Activa (EPA). El empleo también aumentó -en 15.100 personas-, ya que hubo un crecimiento de la población activa, mientras que en 2010 se elevó el desempleo en 64.100 personas y la ocupación se redujo en 47.750 trabajadores.

MEJORAS DEL EMPLEO ANTES DEL 1-O

Cataluña creció un 1,8% en 2014, un 3,7% en 2015 y un 3,5% en 2016, años en los que redujo drásticamente el paro en 311.150 personas, con un crecimiento del empleo de 222.250 ocupados

La economía dejó atrás el peor momento de la crisis con una fuerte recuperación del crecimiento y del empleo, aunque por ahora los salarios se quedan atrás. Cataluña creció un 1,8% en 2014, un 3,7% en 2015 y un 3,5% en 2016, años en los que redujo drásticamente el paro en 311.150 personas, con un crecimiento del empleo de 222.250 ocupados.

Entre enero y septiembre de este año, el paro se ha reducido en el mercado de trabajo catalán en otras 83.650 personas hasta los 475.600 desempleados, a la vez que ha aumentado el empleo en 114.000 trabajadores hasta los 3.316.600 ocupados. De hecho, Cataluña ha crecido a un ritmo mayor que el conjunto de España en los últimos tres años, tanto en PIB como en empleo.

La economía catalana se expandió un 3,6% interanual en el tercer trimestre, sólo menos que el 3,8% de la Comunidad Valenciana, según la AIReF. El Centro de Predicción Económica (Ceprede) tiene una previsión, considerando únicamente los datos de actividad económica registrados hasta septiembre, de que Cataluña crezca en 2017 un 3,4%. En este caso sólo está por encima el 3,6% de Madrid. Por su parte, entre julio y septiembre Cataluña generó el 20% del empleo creado en España, pese a que el peso en población activa está por debajo del 17%. La tasa de paro se situó en Cataluña en el 12,5%, por el 16,4% nacional.

AMENAZA PARA LA RECUPERACIÓN

El desafío independentista pone en riesgo estos avances. No en vano, el Banco de España anticipa en su informe de estabilidad financiera que Cataluña estará la mayor parte del periodo analizado entre el cuarto trimestre de 2017 y 2019 en recesión en el peor escenario, “de tensionamiento más severo y prolongado”.

Estas proyecciones cumplen con el papel de ‘ciencia lúgubre’ que a menudo se asocia a la economía. “Permiten evidenciar los significativos riesgos y costes económicos de la situación provocada por las iniciativas independentistas en Cataluña”, señala el BdE, que pide aun así evaluar con “cautela” estas estimaciones y cree que la situación ha mejorado tras la aplicación del artículo 155.

Muchos economistas que han revisado a la baja las proyecciones del crecimiento de instituciones o bancos se basan en la experiencia de procesos de ambiciones indepentistas como Quebec en Canadá o Escocia en Reino Unido. Sin embargo, “fueron situaciones diferentes, porque allí los referéndums estaban pactados. Si se agrava el escenario, sería más comparable a las crisis de confianza de España en 2010 o en Grecia durante algunos momentos de la crisis de deuda”, sostiene Raymond Torres, director de coyuntura y estadística de Funcas.

El organismo ha trabajado con un escenario en el que el conflicto se disipa entre el cuarto trimestre de 2017 y el primero de 2018, y en el que los efectos de la crisis se circunscriben a Cataluña. Así, Funcas espera una desaceleración de la expansión real del PIB español entre 2017 y 2018 del 3,1% al 2,6%. “La mitad de esa desaceleración se explica por Cataluña”, sostiene. Esto se traduce en un coste de 125.000 puestos de trabajo que ya no se crearán por la ralentización del crecimiento, principalmente en la economía catalana.

PÁNICO A UNA "DOBLE LEGALIDAD"

Torres cree que si se prolonga la tensión, hay tres peligros que amenazan a la economía. Por una parte, que haya una desconfianza en los agentes económicos ante el temor de que haya “una doble legalidad” en Cataluña, explica el economista, algo que podría pasar si los independentistas tienen algún tipo de control parcial sobre las instituciones tras el 21 de diciembre y continúan con la deriva reciente. En segundo lugar, añade un daño producido por la permanencia del boicot a productos de origen catalán, algo que espera que se disipe en primavera si se pone fin a este conflicto. Por último, señala la posibilidad de que haya un deterioro de la imagen de España en el exterior que afecte a los ciclos inversores.

La posibilidad de que se frene el crecimiento y de que una región se acerque a la posibilidad de recesión es especialmente sensible en España -incluyendo Cataluña-. La Ley de Okun sirve para estimar cuánto tiene que crecer una economía para generar empleo neto. Su origen es del economista Arthur Okun en 1962 con datos del mercado laboral estadounidense en la primera mitad del siglo XX. Fernando Becker, catedrático de la URJC y ex presidente del ICO, estimó que entre 1981 y 2009 la economía española necesitó incrementar la generación de riqueza anual en un 2,8% anual para crear empleo, frente al 2% de la Unión Europea.

No obstante, los expertos creen que en los últimos años se ha aliviado esta exigente relación entre crecimiento y empleo. Para Raymond Torres, la clave es la tendencia del ciclo, ya que ahora una desaceleración por culpa de la crisis catalana del crecimiento español al 1% -que contemplan algunas estimaciones- serviría aún para crear empleo, aunque con menos intensidad. No obstante. “si hay ralentización por Cataluña, el impacto negativo en el empleo será peor de lo que ocurriría con los mismos niveles en otros países”, puntualiza. Es decir, el mercado laboral de España -y también de Cataluña- amplifica los movimientos del PIB.

Fuente: 'Mercado de trabajo y competitividad en la economía española', por Fernando Becker Zuazua

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