• El dólar ha subido un 50% frente al peso desde 2007 contando el IPC
  • Las medidas de emergencia del Banco Central dejan los tipos al 40%
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El idilio del residente de Argentina, Mauricio Macri, con los mercados se ha sometido a la primera gran prueba de fuego de la legislatura que arrancó en 2015. Tras el proteccionismo de los Kirchner, el impulso reformista de su “revolución de la alegría” sentó muy bien a una economía acostumbrada al drama financiero. Hasta ahora. El auge del dólar, que tiene bajo presión a los países emergentes, las expectativas de más subidas de tipos de la Reserva Federal de EEUU (Fed) y las fugas de capitales han resucitado en la mente de los argentinos los peores años de la crisis de 2001.

El primer golpe, cómo no, se dejó notar en la divisa. Y aunque el peso argentino no es la única moneda latinoamericana que sufre -del peso mexicano al real brasileño, pasando por los pesos chileno o colombiano, la depreciación de la semana pasada es de entre un 1% y un 3%-, sí es la que se desangra a borbotones. Se desplomó un 8% el pasado jueves, una caída que se prolongó el viernes hasta nuevos mínimos históricos en los 22,50 pesos por cada dólar. Se dejó acerca de un 12% de su valor en la primera semana de mayo. Con los tipos de interés al 40%, después de tres subidas en siete días, el banco central presidido por Federico Sturzenegger logró hacer un torniquete de emergencia, pero no exento de consecuencias.

El auge del dólar, que tiene bajo presión a los países emergentes, las expectativas de más subidas de tipos de la Reserva Federal de EEUU (Fed) y las fugas de capitales han resucitado en la mente de los argentinos los peores años de la crisis de 2001

Sólo para empezar, en el precio del dinero, que en tan sólo siete días saltó 1.275 puntos básicos, del 27,25% del 27 de abril, hasta la tasa actual, una cifra que si bien no es récord, “dado que estas situaciones se suceden en Argentina cada diez años en promedio, paraliza cualquier intento de recuperación económica”, explica Adrián Aquaro, fundador de Trader College. “Nadie imagina a una empresa invirtiendo dinero en una economía en la cual los bancos le pagarán un 40% de interés, aún cuando la inflación real se acerca a dicho nivel todos los años”, agrega el experto.

No ha sido la única medida emprendida, la entidad también ha inundado el mercado con dólares, echando mano de la reserva de divisas del BCRA. Con el objetivo de defender el valor del peso ante la 'fiebre' por el ‘billete verde’, el viernes se dejaba 7.500 millones de dólares, que se sumaron a los cerca de 5.000 que vendió la semana pasada, una mordida notable para la despensa de divisas de la entidad que asciende a 55.000 millones de dólares.

“En un caso como este, el Gobierno debe elegir por el mal menor, que es vender reservas generadas a través de préstamos a altas tasas -prácticamente el país no tiene ingresos de dólares producto de exportaciones que integren las arcas del Banco Central- para tratar de apagar el incendio que supone una devaluación de más de un 10% en pocos días”, argumenta el analista del mercado de las divisas.

CAUSAS EXTERNAS, ¿EXCUSAS?

Tamaño desplome no surge de la nada. Muchos son los factores que se apilan, cada cual más perjudicial para la economía local que el anterior. “Las autoridades han tratado de culpar a razones externas sobre las causas de este movimiento, aunque las mismas solo han incidido en una pequeña parte”, asegura Aquaro, que pone en cuarentena motivos como el incremento de tasas de la Fed porque “era algo sabido en todo el mundo financiero”. “De hecho, el organismo aumentó ya la tasa en seis oportunidades en los dos últimos años, y la más reciente fue en marzo de este mismo año, es decir, menos de 60 días atrás”, sostiene.

Tal vez era menos anunciado el aumento de la tasa de los bonos del Tesoro estadounidense hasta el 3%, que encarece la financiación del resto de países. Una situación que lastra especialmente a los emergentes, que ya soportan la carga de unos abultados déficits por cuenta corriente.

El desplome obedece en gran parte a una espantada de fondos extranjeros, que buscan deshacerse de sus pesos y acaparar dólares

Por otra parte está la salida de capitales, que se ha acelerado desde que el Gobierno de Macri aprobó el pasado 25 de abril un impuesto del 5% para los tenedores de lo títulos de deuda soberana a corto plazo, los denominados Lebacs. “El desplome obedece en gran parte a una espantada de fondos extranjeros, que buscan deshacerse de sus pesos y acaparar dólares”, aclara Alberto Muñoz Cabanes, profesor de la UNED.

UN DÓLAR INFRAVALORADO, EL QUID DE LA CUESTIÓN

También se ha esgrimido como motivo fundamental el hecho de que el resto de los países de la región han visto a sus respectivas monedas ceder posiciones ante el dólar, que ha logrado borrar todas sus pérdidas de 2018. “Ha habido una oleada de ventas de todo tipo de activos de países emergentes y los mercado se preparan para mayores turbulencias en el futuro”, asegura Jasper Lawler, analista de London Capital Group.

No obstante, para Aquaro, son solo circunstancias. “El verdadero problema es local, y viene de muy lejos”, afirma. Ninguno de los países cuyas monedas han recibido el impacto de un dólar fuerte tienen entre un 25% o, como el año pasado, un 40% de inflación anual. “Los elevados precios, que afectan a toda la población, encarecen una moneda si no se la deja fluctuar libremente frente al dólar. Y si eliminan los suelos cambiarios, el aumento del ‘billete verde’ genera más inflación. Un círculo vicioso y terminal para toda economía que busque recuperarse”, elabora el fundador de Trader College.

Por lo tanto, simplemente midiendo la inflación acumulada desde 2007 hasta la fecha, el dólar se encuentra ahora un 50% por encima de su valor frente al peso. “Aún con los tipos al 40%, persiste la sobrevaloración y no se pueden descartar nuevas subidas de tipos para conseguir frenar la depreciación de la moneda”, puntualizan los expertos de Banco Sabadell.

Simplemente midiendo la inflación acumulada desde 2007 hasta la fecha, el dólar se encuentra ahora un 50% por encima de su valor

¿SOLUCIONES A LA VISTA?

Ante este panorama, el Gobierno de Macri ha endurecido sus objetivos fiscales para este año, lo que debería “aliviar las presiones en el peso”, indica Carsten Menke, analista de Julius Baer. “Si la moneda sigue débil, las autoridades probablemente utilizarán una combinación de ventas de reservas de divisas, intervenciones en el mercado de futuros, aumentos de tasas adicionales e implementarán algunas medidas no convencionales”, añade.

Durante una intervención a finales de la semana pasada, el jefe de gabinete del Gobierno de Macri, Marcos Peña, aseguró que la volatilidad cambiaria "no debe asustar", y reiteró que el banco central está comprometido en su tarea de luchar contra la inflación y cuenta con los recursos para poder hacer frente a esta situación. "Tenemos la tranquilidad de tener un Banco Central que cuenta con independencia, herramientas y recursos para afrontar esta situación de volatilidad", aseveró Peña.

Asimismo, el jefe de gabinete ratificó las metas de inflación para Argentina, que se sitúa en el 15% para este año, en el 10% para 2019 y en el 5% para 2020. La inflación interanual en la tercera economía más importante de Latinoamérica se situó en el 25,4% en marzo, una de las más altas del mundo.

Aquaro se muestra muy crítico con estas medidas y carga contra un Ejecutivo que “trata de explicar lo inexplicable, y titubea a la hora de pedir calma a una población que ya está acostumbrada a ver finales horrorosos a estas situaciones”. “Las crisis de 1981, 1982, 1989, 1991, 2001, y la degradación que desde 2011 a la fecha sufre Argentina están frescas en la memoria, y nada indica que esta vez sea distinto”, lamenta.

Los riesgos no son pocos, la brecha en la cuenta corriente continuará ampliándose, tras la abrupta devaluación, y las inclemencias externas arreciarán. “Para evitar más estrés, desde la Casa Rosada tendrán que tomar medidas excepcionales para mantener la consolidación fiscal en curso. Si fallan, el peso seguirá en caída libre disminuyendo”, opina Menke. No obstante, el experto de Julius Baer baraja un escenario en el que Macri aplicará las medidas necesarias.

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