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La opción de los Créditos Preconcedidos

Probablemente en los tiempos actuales uno de los “clásicos” dentro de los productos bancarios está resultando ser el préstamo al consumo orientado a la financiación de pequeñas cantidades, necesarias para imprevistos o picos de gasto puntuales en las economías domesticas un modelo de producto que genera mucha demanda y por tanto una gran oferta.

Si echamos un vistazo al mercado actual de productos financieros vamos a encontrar sin ningún género de duda una larga lista de producto diferenciado al que se le puede atribuir la condición de herramienta adecuada para proveer de esta pequeñas necesidades de financiación; préstamos rápidos, adelantos de nómina, incluso las propias tarjetas de crédito, entre otras opciones.

 

Sin embargo cada vez ganan más fuerza la opción de los créditos preconcedidos, como una opción cómoda, simple y que, sobre todo, a la hora de la necesidad real de la citada financiación no va a presentar trámites complejos.

A fecha de hoy prácticamente todas las entidades financieras, de un modo u otro, poseen propuestas en esta línea ya que, como veremos, puede convertirse en un producto útil dependiendo de los perfiles de usuario.

En esencia nos encontramos ante un modelo de financiación que en la mayoría de los casos puede funcionar a modo de línea de crédito, es decir, de acuerdo al estudio previo de la entidad y a través de determinados grados de vinculación (contratación de productos añadidos, domiciliación de nóminas y recibos)  el cliente dispondrá de un cantidad a crédito previamente pactada para la que, a la hora de su disposición, no necesitará aprobaciones por segunda vez.

¿Cómo funcionan?

El propio funcionamiento del producto hace que, en esos casos en los que funciona a modo de línea de crédito, la reposición de lo dispuesto vuelva a conseguir habilitar el producto al 100%.

Obviamente no estamos hablando de un producto adecuado para grandes necesidades ya que los límites habituales de concesión se mueven entre los 3.000 euros y los 18.000 euros, unos límites que no resultan uniformes y en los que además de los elementos de vinculación ya citados influye también el riesgo bancario que pueda presentar el cliente.

La disponibilidad de los importes una vez aprobado el producto es total e inmediata, lo que refuerza su carácter de crédito al consumo de prestación rápida y sin tramites añadidos.

Debemos tener en cuenta que en estas propuestas de productos la no disposición de los importes de manera total o parcial no genera intereses al usuario, estos intereses solo se activarán con el uso del producto y, por tanto, se limitarán al periodo de tiempo entre la disposición y la devolución de lo dispuesto.

A diferencia de los llamados Créditos Rápidos los Créditos Preconcedidos mantienen intereses menos caros que los primeros, sin embargo de una entidad a otra las diferencias pueden ser notables, pudiendo encontrar para productos similares ofertas desde el 7% hasta el 11%.

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