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Préstamos y créditos ¿Son lo mismo?

Los utilizamos como sinónimos y sin embargo hacen referencia a dos productos diferentes. Hablamos de los préstamos y créditos, similares pero con importantes disparidades que conviene tener en cuenta si no quieres elegir una fórmula para endeudarte que no te interesa.

Es normal referirse a un préstamo como un crédito y a un crédito como un préstamo y sin embargo, se trata de productos financieros diferentes. Aprender a diferenciarlos es importante para no endeudarnos más allá de la cuenta ni con un modelo que no se ajuste a lo que necesitamos -después lo verás más claro con un ejemplo práctico-.

Diferencias entre préstamos y créditos

¿Qué es un préstamo?

Un préstamo es quizás la operación financiera más fácil de entender y la más intuitiva. De hecho, hasta los niños se prestan cosa, sólo que en su caso no buscan un beneficio tangible. Desde una perspectiva exclusivamente económica en un préstamo el prestamista entrega a la otra persona una cantidad fija de dinero a devolver en un tiempo previamente pactado -esto es lo que se conoce como periodo de amortización- por un beneficio y con un sistema de pagos que también se conocen de antemano. 

En este sentido, un préstamo es un producto cerrado donde el usuario conoce antes de firmar todas las condiciones, la cantidad de dinero que tendrá disponible y lo que pagará al final de la vida del préstamo. Si quieres saber cuánto pagarás por tu préstamo, puedes utilizar nuestro simulador de préstamos personales.

¿Qué es un crédito?

En un crédito las condiciones son diferentes, empezando por la vida del préstamo y el dinero que efectivamente se toma ‘prestado’. Y es que en realidad, un crédito es una cantidad de dinero que la entidad pone a disposición del cliente y que este puede o no utilizar, según desee. Para hacerte una idea, el banco te ofrece un crédito de 15.000 euros y tú decides utilizar 5.000 euros. Al tratarse de un crédito, dispondrás de los otros 10.000 euros en cualquier momento. Si, por el contrario, dispones de los 15.000 euros, podrás volver a tener acceso al dinero según vayas devolviéndolo. Su, por ejemplo, has devuelto 500 euros en un año, podrás volver a utilizarlos tan pronto como el banco los recibas.

Esto no quiere decir que un crédito sea infinito, ya que para volver a utilizar el crédito, el banco debe renovarlo o ampliarlo.

¿Y las condiciones? También se conocen de antemano, pero sólo se aplicarán al dinero que se ha utilizado del crédito, mientras que para el resto la entidad suele aplicar lo que se conoce como comisión de saldo no dispuesto. Además, las condiciones de un crédito suelen ser peores que las de un préstamo y aplican intereses más altos porque la entidad también corre más riesgos.

El ejemplo de la Hipoteca Abierta de La Caixa

Ahora que ya conoces las diferencias entre préstamos y créditos, igual te parece que no es para tanto, que realmente son dos productos muy similares y que a efectos reales da lo mismo contratar uno que otro. Nada más lejos de la realidad.

Un buen ejemplo es la Hipoteca Abierta de La Caixa, un producto que la entidad comercializó en forma de hipoteca y que permitía a los usuarios volver a utilizar el dinero de la hipoteca según iban pagando las cuotas. Hasta ahí todo perfecto. Los problemas llegaban en el momento de querer cambiar la hipoteca de banco, ya que al tratarse de un crédito no se podía subrrogar siguiendo el proceso normal de las hipotecas, que son un préstamo.

Imagen – Dooder en Shutterstock

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