La visión de BBVA sobre la banca digital: algoritmos, regulación y blockchain

La visión de BBVA sobre la banca digital: algoritmos, regulación y blockchain
Cifras de la banca en la sombra en Europa, Asia y América. (BBVA Research)
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A sus 73 años, Francisco González, presidente de BBVA, lleva una década dando la matraca sobre la transformación digital de la banca. Como en el cuento de Pedro y el lobo, de tanto anunciarlo, la credibilidad de su discurso perdió valor por momentos, hasta el lobo se apareció. Es una cuestión de vida o muerte como se ha demostrado en otras industrias (medios, viajes, consumo, transporte…) y el sector financiero, uno de los más sofisticados, no se va a quedar al margen. Hoy es una cuestión prioritaria en el sector bancario, más que los ROEs, ROIs, NPLs y demás porque han puesto en riesgo al núcleo de su negocio: su cliente. González ha dinamitado la cúpula directiva del banco por tres veces: primero, con la salida de José Ignacio Goirigolzarri, después con la de Ángel Cano y, finalmente, con el nombramiento de Carlos Torres Vila como su segundo.

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De fondo, luchas por el poder y la sucesión, pero también la obsesión para adaptarse a la disrupción que se ha producido. El cliente ni siquiera pisa las oficinas, que han visto caer a la mitad su flujo de clientes y optan por canales digitales. No son percepciones, sino datos que maneja BBVA en público desde hace, al menos, dos años. “Irrumpen más de 1.200 millones de dispositivos móviles al año. Estos desarrollos van a continuar y al final de la década casi toda la población del planeta va a tener un superordenador en el bolsillo (…) Lo más importante no es la tecnología, sino el impacto que tiene en todo: música, medios, viajes… También en la banca”, dijo Torres Vila nada más llegar a su posición actual en un discurso fiel al de su mentor.

Las amenazas para el sector que FG intuía hace una década se han cumplido: los jugadores ‘incumbentes’ como Google, Apple, Amazon o Paypal han entrado en la habitación, en tanto que el pánico y la confusión se ha extendido entre los banqueros. También para BBVA. Ahora bien, ¿cuál es la estrategia a seguir por los bancos tradicionales para defenderse y poder atacar? Por un lado, adaptarse a los nuevos tiempos y digitalizarse, pero también enarbolar la bandera de la regulación, principal vulnerabilidad de las tecnológicas globales, que operan desde el aire como aspiradoras digitales sin tener apenas presencia física, ni regulada, en los mercados en los que operan. En un documento sobre el estado de la economía digital, el departamento de análisis de BBVA enumera los principales desafíos de la banca para este 2017.


Algoritmos: un reto

No son nuevos en la industria financiera, pero sí parecen haber llegado tarde a la banca minorista o, al menos, a la vez que sus competidores tecnológicos. “Los algoritmos son el núcleo del análisis de datos, la base sobre la que se construyen las sociedades basadas en datos. (…) Para aplicar con éxito los algoritmos es necesario que la ética y la transparencia se conviertan en factores clave en su diseño. Además, proteger de manera adecuada los algoritmos es fundamental para el buen funcionamiento de la industria de los servicios financieros, ya que constituyen un activo competitivo para los bancos”.

¿Encaja blockchain en los marcos jurídicos actuales?

Blockchain, la tecnología de transmisión de datos punto a punto, descentralizada y que acredita la propiedad digital, pone en juego las bases de la supervisión centralizada del sector financiero. “La naturaleza descentralizada de la tecnología blockchain puede conllevar algunas incertidumbres jurídicas. Blockchain, como tecnología, no se puede regular: solo se pueden regular las actividades que la utilizan. Sin embargo, existen retos regulatorios transversales que, independientemente del caso de uso específico, van a estar presentes y que tendrán que abordarse para facilitar su adopción”, aseguran.

Banca en la sombra, supervisión en la oscuridad

Según BBVA, las entidades no bancarias como aquellas que se dedican a la financiación colectiva (“crowdfunding”) y el préstamo entre particulares (crowdlending) pueden ser un complemento útil para el sector bancario, pero insinúa que deben ser reguladas. “Sin embargo, si no están sujetos a una supervisión y regulación adecuadas, también pueden constituir una fuente de riesgo sistémico. Por ello, es preciso encontrar un equilibrio óptimo entre la maximización de los beneficios y la minimización de las consecuencias adversas derivadas de la inestabilidad financiera y el arbitraje regulatorio”.

El Internet de las Objetos (IoT) en la banca digital

Otro de los aspectos clave de la nueva banca será la forma de conectar entre el cliente y el prestador del servicio. Existe un mundo más allá del PC y el móvil. “El aumento de dispositivos conectados convertirá el Internet de las Cosas en una fuente de información clave para conocer mejor al cliente bancario. El uso de esta tecnología también permitirá atraer generaciones de consumidores habituadas a los medios digitales, posibilitando desde la contratación de productos bancarios sin necesidad de presencia física, hasta una experiencia de usuario más completa, con un mayor control sobre sus finanzas personales”. Conocer, contratar y controlar, ¿es este el camino?


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