Bolsamania

Las 8 peores comedias del cine (Parte I)

 

Este no es un trabajo sencillo. Pese a que tradicionalmente se ha entendido como un género menor y los premios suelen serle esquivos, lo cierto es que el arte de divertir siempre ha gozado de numerosos adeptos entre el gran público. La risa es algo mucho más complicado de lograr que las lágrimas, por lo que los maestros de la comedia siempre han gozado de nuestro respeto. El problema está en esos casos es los que una cinta del género no hace reir. si ademas de eso le sumamos tramas ridículas, ya tenemos nuestra lista con las 8 peores comedias de la historia del cine:

8. Little Nicky (2000): Adam Sandler es todo un grande en esto de hacer comedias sin gracia. De hecho, casi empieza a ganarse nuestro respeto por la desidia con la que sigue haciendo películas sin importarle lo que digan de él. Esta historia sobre un hijo del diablo bastante lerdo que se encarna en humano pretende tirar de humor negro, pero parece ser que tan oscuro era el humor que ni llegamos a verlo.

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7. Superpoli en Las Vegas (2015): Este año hemos tenido el dudoso honor de volver a encontrarnos con Kevin James en un nuevo y horripilante papel dentro de su lamentable carrera. Por alguna razón, la primera entrega se convirtió en un éxito de taquilla, lo que provocaría el regreso de lo que apunta a ser una larga saga, ya que ha repetido llenazo de salas. Decir mala, aburrida o carente de gracia sería tratar al filme de una manera mejor a la merecida.

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6. Disaster Movie (2008): Tranquilamente podríamos estar hablando de “Epic Movie” o “Date Movie”, pero tampoco es cosa de rellenar todo a base de parodias casposas. Jason Friedberg y Aaron Seltzer son los responsables de todas estas mamarrachadas que nos dan grimilla. Alguien debería coger a esos dos tipos, y someterles a un proceso parecido al de Alex DeLargue en “La Naranja Mecánica”… ¡Pero con sus propias películas!

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5. Jack y Jill (2011): Si un Adam Sandler ya se nos suele hacer bola, tenerlo por partida doble en los papeles de un hermano y una hermana supone una experiencia casi traumática. No hace gracia, da repelús y aburre solemnemente. Por si no fuese suficiente, la irrupción del otrora grandísimo actor, Al Pacino nos devuelve al mundo real con una gravísima crisis de fe.

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