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“La Noche Más Oscura (Zero Dark Thirty)”: El DVD de la semana

Las cosas más importantes de la vida pasan en un segundo. Todo empieza y acaba en un solo instante. Se nace y se muere en un segundo concreto. Ese mismo segundo en el que Colón se da cuenta de que no está en las Indias o ese instante en el que George Foreman cae al ring tras una sucesión de golpes certeros propinados por el mítico Muhammad Alí. El aquí firmante vivía uno de esos momentos el día cuatro de enero de este mismo año, cuando acertadamente adquiría sus entradas para la película de Kathryn Bigelow “Zero Dark Thirty”. A partir de ese momento, la “teoría de los instantes” se encontraba con una de esas excepciones que vienen a confirmar la regla, y es que lo que se nos ofrecía era una sucesión ininterrumpida de instantes durante más de ciento cincuenta minutos.

Así es. Dejémonos de rodeos. “Zero Dark Thirty” es lo más parecido a la perfección cinematográfica que uno puede encontrarse. Pensarán ustedes que es una exageración, pero no se equivoquen. Les podrá o no gustar la temática, considerarán acertado o no el enfoque, pero no duden de que se encuentran ante un ejercicio impecable. El manejo de los recursos narrativos de guionista (Mark Boal) y directora (Bigelow) es tan esplendoroso que resulta ofensivo para cualquiera que quiera dedicarse al oficio. Impecable fotografía, impecables interpretaciones (mención especial para esa enorme actriz que es Jessica Chastain) y un ritmo que introduce al espectador de manera brillante en ese retrato de una obsesión que es la película.

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Para quienes no hayan oído hablar de la cinta o desconozcan su argumento, conviene apuntar que la obra se centra en la búsqueda y captura del enemigo público número uno del mundo occidental en general y del pueblo americano en particular: Osama Bin Laden. Probablemente, aquel fatídico 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió de manera drástica. Con el tiempo los historiadores fijarán aquellos días como un punto y aparte en el devenir de los tiempos, pero la intención de “Zero Dark Thirty” no es ondear al viento la bandera americana, como tampoco lo es plasmar ese importante periodo histórico. “Zero Dark Thirty” es un retrato clínico de una sociedad que canaliza su ira en una absoluta obsesión por atrapar a un enemigo invisible. Un objetivo que en algún momento llegó a olvidarse por qué se perseguía. Una necesidad. Una costumbre.

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De este modo transcurre la película. Desde el primer minuto nos situamos junto a Maya (Chastain), la agente de la C.I.A. que busca de forma implacable al “objetivo número uno” durante casi una década. Habrá quien reproche a la obra su lentitud o lo cansino de algún momento, pero no se piensen que Bigelow ha perdido el pulso en esos momentos. Todo forma parte del plan. Nos mueve y nos maneja con la misma facilidad con la que maneja a su protagonista. Su obsesión es la nuestra. Su tensión es la nuestra e incluso su hastío y desesperación son las nuestras. Osama Bin Laden no es más que lo que en cine se llamaría un “Macguffin” o, lo que es lo mismo una coartada para realizar una interesante disección de una sociedad. No hay espacio para los sentimientos. Es algo que podemos reprocharle si es que se puede considerar un defecto, pero es que no son necesarios. Bigelow firma su obra maestra (no lo era ni remotamente “En tierra hostil”) y lo hace poniendo de manifiesto que es una de las grandes. Alcanza la categoría de “Maestra” en estas lides.

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Si todos estos argumentos no fuesen suficientes para considerar a “Zero Dark Thirty” nuestro DVD de la semana, esperen a los últimos cuarenta minutos de la cinta. El pasaje concreto de la captura de Bin Laden. Cuando quieran darse cuenta habrán estado cerca de una hora sin tomar aire. Brillante hasta extremos indescriptibles. Tomen esta película, proyéctenla y disfrútenla sin ningún tipo de prejuicio. Déjense seducir y no les decepcionará.

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