Bolsamania

Dirás que son malas, pero a mi encantan: Nuestros 10 “bodrios” preferidos (Parte II)

Allá vamos con el Top 5 de nuestros bodrios preferidos. Si no te gustan, estás vacío por dentro…

5. Waterworld (Kevin Reynolds, 1995): La Tierra está absolutamente cubierta de agua después del derretimiento de los casquetes polares. En todo el planeta solo quedan media docena de asentamientos flotantes humanos y Kevin Costner cual tipo duro solitario moviéndose de aquí para allá. Un Kevin Costner… ¡Que tiene branquias! Está todo dicho. Aventuras de las buenas, maravillosa dirección, fotografía, actores, efectos especiales… ¡Si es que no tiene nada malo! ¡Cada día es mejor! Qué bien envejece, la puñetera…

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4. Con-Air (Simon West, 1997): ¿Un 5,7 en Filmaffinity?¿Estamos de broma? Esto es, como mínimo un notable alto. Nicolas Cage acaba de cumplir su condena tras matar a un hombre para proteger a su esposa. El vuelo que le traslada a él y a otros presos se complica, cuando se produce un motín a bordo. Cage es una bestia parda, pero de buen corazón. Solo quiere llegar a casa para conocer a su hija y llevarle un conejito de peluche, pero como tiene honor y un pelazo que quita el sentido, no v a abandonar el vuelo sin poner orden allí. ¿Hace falta decir algo más?

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3. Crepúsculo (Catherine Hardwicke, 2008): “¡No me mires!¡Si me da la luz del sol me convierto en un mostruo!”. Bravo, amigo Edward. El tío forrado de cristales de Swarovski y dice que es un monstruo… Peinado molón, un Volvo, hermanas cañon, hermanos metrosexuales y todas las niñas locas por sus huesos. Vale que las secuelas son una chufa, pero en esa hasta Bella nos parecía interesante (luego ya descubrimos que era lerda).

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2. Deep Blue Sea (Renny Halrin, 1999): “¡Buah! ¡Qué cutre! otra de tiburones sin miga… ” ¡Fuera de mi vista, bastardos! Estamos hablando de las maquinas de matar perfectas con carrera y dos masters. Me gustan los tiburones, me gusta la sangre y me gusta Samuel L. Jackson. Sin lugar a dudas, la última gran película sobre escualos asesinos y con un final fino filipino.

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1. Showgirls (Paul Verhoeven, 1995): El doble rasero moral del espectador acabó con la gloriosa cinta del bueno de Paul. Permitimos cualquier cosa menos destapar las miserias del mundo del espectáculo con un montón de mozitas con sus vergüenzas al aire. Mutila, golpea y fusila y serás el rey, pero si apuestas por el morbo, la sordidez y las lentejuelas elevadas a la enésima potencia, te defenestran. ¿Solo yo he entendido la acidez latente en el mensaje de Verhoeven?

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(Parte I)

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