Bolsamania

Crítica: “La LEGO película”

NOTA: 8,5

Mediante un colosal esfuerzo y una cruenta lucha contra su propia naturaleza, el aquí firmante va a hacer lo que nunca ha hecho. Agárrense fuerte porque, amigas y amigos… ¡Voy a ir al grano! No se asusten por la respiración acelerada o las taquicardias. Es consecuencia de la emoción. Vamos a hablar de “La LEGO Película” en el primer párrafo y va a ser para decir, simple y llanamente que es la película más divertida que ha aterrizado en nuestras carteleras en mucho tiempo. Puede que a muchos les suene extraña la posibilidad de desarrollar una cinta basándose en un juego de unir piezas. No se lo reprocho. Un servidor se mostraba escéptico hace un par de días al sentarse frente a la pantalla en la que se habría de proyectar la cinta, pero ya pueden ir sacudiéndose cualquier clase de prejuicio que pudiesen tener al respecto, ya que “La LEGO Película” resulta un cúmulo de virtudes durante casi cien minutos.

A2

La aventura emprendida por “Emmet”, una figurita de LEGO de lo más común y corriente no tiene desperdicio. El protagonista habrá de enfrentarse a los terribles planes de un “supermegaultravillano” que amenazan con destruir el mundo LEGO, y lo hará al ser confundido con el “elegido”. Comienza así un viaje en el que si no disfrutan alguno de los pasajes, será simplemente porque las carcajadas no se lo permiten.

A pesar de ser una película apta para todos los públicos, la mordacidad A3de muchas de sus bromas hace de ella una cinta que hará las delicias de un público más adulto del que podría esperarse, pero no todo son risas en “La LEGO Película”. Como toda buen juguete de LEGO, las piezas argumentales empiezan a encajarse poco a poco sin que nos demos cuenta hasta bien avanzada la obra de que lo que tenemos entre manos es una auténtica maravilla narrativa. Se preguntarán cómo se puede lograr captar la esencia del juego y hacer una argumento decente de ello. Pues bien, se puede hacer con mucho talento y el resultado puede ser absolutamente brillante. Me muerdo la lengua para no contarles más, porque sería indecente no dejarles descubrir por si mismos la habilidad de la película y su metafórica trama.

A4

La poderosa propuesta visual y el ingenio en la utilización de las piezas propias del mítico juego hacen que nos quedemos hipnotizados mientras va calando la frescura y el “buen rollo” en nuestros cuerpos. Ese montón de muñequitos secundarios nos conquistan a la misma velocidad que el propio “Emmet” (especial mención para el mejor “Batman” que ha dado el cine) hasta llegar a la cumbre final en la que ya no solo nos reímos, sino que como todo buen clásico de animación, nos emociona.

Héctor Fernández Cachón