Trabajar intramuros

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Cuando quienes están dentro quieren salir, existen trabajadores que  elijen la prisión como su forma de vida. Trabajar en la cárcel sin ser guardias. En algunos complejos existen diferentes tipos de entrada de civiles para impartir cursos, ser médicos, maestros, profesores de educación fisica, psicólogos, abogados, o incluso dar clases de arte.

Por un lado parte el tratamiento penitenciario de reinserción radica en el aspecto laboral y hay talleres donde trabajan internos; por el otro hay fundaciones, organizaciones y hasta  universidades que dan clases dentro de los penales.

No cualquiera tiene el perfil para trabajar allí. Algunos puestos requieren de formación penitenciaria, algunos son contratados por las propias universidades o Instituciones, otros por el Estado (como los maestros), otros por el servicio penitenciario.

Vanesa coordina la carrera de sociologia en el centro universitario modelo  de un penal de máxima seguridad: “El adentro y el afuera esta dado en algunas expresiones, pero es todo lo mismo. Los que están adentro vienen de afuera y salen. Nosotros entramos pero después nos vamos. Cuando un interno va al pabellón Universitario es lo mismo que si fuera a la Facultad, los mismos códigos, las mismas reglas, los mismos programas y los mismos requisitos”.

Una pregunta frecuente es cómo sobrelleva el hecho de ser mujer en un penal masculino: “Siempre me sentí muy bien desde el primer dia que entré, nunca me faltaron el respeto ni tuve la sensación de peligro. Este lugar es una síntesis de la sociedad, hay de todo. Lo que pasa acá es la expresión de lo que pasa en el país, sus relaciones, sus peleas, pero más concentrado”.

Su trabajo no cambia por el lugar físico donde esta implementado: “El trabajo de la coordinación es el mismo, hay cosas que hago acá y otras en mi casa.  Para los internos es igual, cuando llegan al sector de educación, la sensación que tienen es, incluso, la misma que si fueran a la Uni”.

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