Los peligros de pactar un sueldo neto

A la hora de negociar un salario tan importante es saber cuánto pedir por nuestro trabajo como la forma en la que vamos a cobrarlo. Para no quedarse atrás es necesario conocer los principios básicos sobre cómo se articula un salario, de forma que podamos evitar sobresaltos una vez firmado el contrato. Y lo primero que debemos aprender es a diferenciar el sueldo neto del sueldo bruto porque nuestro salario real puede cambiar mucho en función de que elijamos uno u otro para pactar la retribución.

Básicamente, el sueldo bruto se refiere al dinero total que se paga al trabajador antes de las retenciones de IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social, entre otros conceptos, mientras que el sueldo neto es el dinero que efectivamente percibe el trabajador en su cuenta corriente. De ahí que la cantidad del salario bruto siempre sea mayor que el neto.

  • ¿Qué es el salario bruto y neto?
Image: worradmu / FreeDigitalPhotos.net
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En este sentido si el salario neto es lo que efectivamente se va a percibir podría tener sentido negociar con la empresa directamente en cantidades netas para saber a ciencia cierta cuánto se ingresará mes a mes y como fórmula para cubrirse ante eventuales subidas de impuestos. Y es que si lo que se ha pactado es una cantidad neta en teoría la empresa deberá asumir los cambios impositivos que perjudiquen al trabajador, pero del mismo modo tampoco deberá subirle el sueldo si hay cambios legislativos que le beneficien (como por ejemplo pasó con los famosos 400 euros de Zapatero).

Sin embargo hay varios aspectos adicionales que debemos tener en cuenta, empezando por los puramente contractuales. El artículo 26.4 del Estatuto de los Trabajadores dice literalmente: “Todas las cargas fiscales y de Seguridad Social a cargo del trabajador serán satisfechas por el mismo, siendo nulo todo pacto en contrario”. Es decir, que el contrato debe habar de unas cantidades brutas y no líquidas o netas y por lo tanto lo que se puede alcanzar respecto al salario neto será un pacto pero no un contrato ya que después el contrato plasmaría las cantidades brutas derivadas del salario neto pactado.

Aquí tenemos el primer peligro: el salario neto se pacta pero no se recoge como tal en el contrato. De hecho, para que el trabajador cobre siempre lo mismo lo que se hace es aumentar o disminuir la cantidad bruta que aparece en su nómina.

El segundo gran peligro tiene que ver con las retenciones de IRPF. La empresa debe calcular las retenciones para que estas se atengan a la normativa y sean las adecuadas. Sin embargo, en función del tipo de contrato se pueden establecer retenciones más bajas. Así, por ejemplo, los contratos de menos de 12 meses de duración pueden tener una retención del 2% en lugar de la que corresponda y de hecho suelo ser normal que el propio trabajador el que tiende a solicitar que se le aplique una retención de IRPF ‘normal’. Todo para evitar tener que pagar después en la declaración de la renta.

¿Qué ocurre con los salarios pactados en neto en estos casos? Pues que si no se deja bien atada durante la negociación el tipo de retención a aplicar pueden surgir problemas ‘a posteriori’ al recibir la primera nómina y comprobar la retención. Llegado el momento podría darse la situación de tener que pedir que se suba la retención para no tener que pagar en el IRPF pero entonces la empresa bien podría decir que la retención aplicada es legal y que si el trabajador quiere un tipo mayor debería correr por su cuenta y hasta cierto punto estaría justificado (dejo para otra ocasión las consideraciones morales de esas decisiones).

retenciones

Esto es precisamente lo que Mónica plantea en Impuestosrenta.com con el siguiente comentario:

Hola,
Este año he dejado la empresa en la que llevaba trabajando 4 años, tenía 14 pagas y un sueldo neto de unos 13500 euros anuales, me retenían un 12% de IRPF con lo que todos los años Hacienda me devolvía dinero. Ahora he empezado a trabajar en otra empresa (en julio cambié de una a otra), con un sueldo neto pactado de 1050 euros mensuales y 14 pagas, pero mi sorpresa ha sido ver que me retienen sólo el 2% de IRPF, con lo que veo que el año que viene me van a dar un buen palo en Hacienda. La pregunta es, podría pedir a la empresa que me retuvieran más para no tener que pagar Hacienda aunque el sueldo sea neto pactado y no según convenio? Si yo le planteo a la empresa que me retenga el 10% o el 12%, se pueden negar al ser un sueldo neto pactado? Y en ese caso, el sueldo bajaría, verdad? Yo no podría exigirles cobrar lo mismo pactado pero con una retención del 12%?

Esto es lo que puede pasar al pactar un sueldo neto sin aclarar todos los términos en los que se hace, al margen de que llegado el momento será legal lo que figure en el contrato y no el acuerdo previo…

Por eso mismo, pactar un salario neto no siempre es una buena alternativa e incluso negociar en términos de sueldo neto puede no serlo. ¿Cómo saber entonces cuanto voy a cobrar al mes? que a fin de cuentas es lo que muchas personas realmente necesitan. Con unos pocos minutos se puede saber cuánto se va a retener de un salario y cuáles serán las aportaciones a la Seguridad Social. La propia página Agencia Tributaria dispone de una sección específica donde trata este tema e informa de las retenciones que deben practicarse a cada empleado y de un programa de ayuda para calcularlas, aunque existen otras herramientas para calcular el sueldo bruto y calcular el sueldo neto. Sólo es cuestión de dedicar algo de tiempo a hacer los cálculos, algo que no debería verse como una carga adicional, sino como un arma más en la negociación salarial. ¿Cómo sino se va a hablar en igualdad de condiciones con el empresario?

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