El festival de Tribeca se ha caracterizado desde sus comienzos por defender una visión liberal y progresista de los valores de la nación americana. No es infrecuente por ello encontrar en su programación documentales que denuncian algunas de las insuficiencias de su sistema político, ya se trate del deficiente sistema de votación, el poder de ciertos lobbies o la influencia del sensacionalismo de ciertos medios de comunicación a la hora de influir en la opinión pública.

El 2016 ha sido un año especialmente intenso en el ámbito político, con una de las campañas electorales presidenciales más sucias y llenas de controversias que se recuerdan en la historia política del país. Get Me Roger Stone es un interesante documental que acerca al espectador a los entresijos del nacimiento de la llamada alternative right, una forma de hacer política sensacionalista que hace de la crispación su seña de identidad más característica.

Roger Stone es un famoso asesor político estadounidense que ha encarnado mejor que nadie esta forma de entender la política, mitad maquiavélica, mitad sensacionalista y que tanta importancia ha cobrado durante la tensa campaña electoral presidencial del 2016.

El documental del director neoyorquino Daniel DiMauro nos acerca a la controvertida figura de Roger Stone, al que muchos medios de comunicación de carácter liberal atribuyen el diseño de la agresiva campaña presidencial de Donald Trump, marcada por diversas controversias que ha estado marcada por filtraciones de Wikileaks a la prensa de datos de la inteligencia americana, los escándalos sexuales de la familia Clinton o del senador Ted Cruz (rival de Donald Trump por la nominación republicana), coacciones a los delegados del Partido Republicano díscolos con la nominación de Donald Trump en la convención nacional republicana o mediáticos enfrentamientos con periodistas críticos con los exabruptos de Donald Trump durante su camino hacia la Casa Blanca.

El documental de Daniel DiMauro nos acerca a la controvertida figura de Roger Stone

Aunque el documental pretende un acercamiento independiente a la controvertida figura del asesor republicano, contando con la participación del propio Roger Stone, desde muy pronto el espectador tiene la impresión de encontrarse con un personaje bastante abyecto, cuya forma de entender la política oscila entre el maquiavelismo y el reality show. Una forma de entender la acción política que se resume en una especie de decálogo personal de Roger Stone y que estructura el documental en diversas secciones.

Cada una de las cuales introducen al espectador en los entresijos de la política americana de los últimos cuarenta años y que vendrían caracterizadas por un progresivo abandono del fair play por parte del establishment republicano en favor de una estrategia confrontacional en la que el fin justifica los medios.

El documental sigue fielmente la trayectoria política y personal de Roger Stone, desde sus comienzos con Nixon como joven líder de la facción juvenil del Partido Republicano, pasando por su labor como asesor en las campañas de Reagan, del gobernador de Nueva Jersey Thomas Kean o su caída en desgracia dentro del Partido Republicano, debido a un escándalo sexual, durante la campaña del aspirante a la presidencia por el Partido Republicano, Bob Dole, en 1996.

Quizás lo más interesante de lo apuntado por el documental sean las revelaciones sobre el oscuro papel que Stone desempeñó en la implosión del Reformation Party en el año 2000. Dicho partido, vinculado a la figura del empresario Ross Perot, fue el intento más exitoso de crear un tercer partido de centro, que supusiera una alternativa de poder a los dos grandes partidos del establishment americano.

Muchos señalan a este partido como el responsable del descalabro electoral de los republicanos en las elecciones de 1992 y 1996, de ahi que Stone tuviera mucho interés en la caída de popularidad de dicho partido en el año 2000 para no perjudicar las expectativas electorales de George W. Bush Jr. en la controvertida elección de aquel año. Según se apunta en el documental, Stone habría movido los hilos desde la sombra para convertir al Partido Reformista en una especie de circo mediático y de esta forma perjudicar seriamente las expectativas electorales del tercer candidato Pat Buchanan en el año 2000.

Que Daniel DiMauro deje de ser un observador neutral y se posicione tan claramente del lado clintoniano, en la parte final de la cinta, lastra en buena medida la credibilidad de un documental que obvia la guerra sucia llevada a cabo por los grandes medios de comunicación del país en favor de Hillary Clinton. Una campaña no menos controvertida y en la que el juego sucio también estuvo muy presente. El documental parece abonarse a la teoría de que en la política americana del siglo XXI poco importa la sustancia del discurso del candidato, preterida en favor de unas formas populistas y puramente sensacionalistas, de manera que cualquier populista sin escrúpulos tiene grandes posibilidades de alzarse con la presidencia, siempre y cuando cuente con su Roger Stone de turno.

El posicionamiento de DiMauro a favor de Clinton lastra la credibilidad del documental

The Reagan Show es otro documental que pretende un acercamiento crítico a la historia reciente del Great Old Party (Partido Republicano), en este caso con una mirada mitad escéptica, mitad nostálgica de una de las administraciones republicanas de referencia: la del mediático Ronald Reagan.

El documental presenta la era Reagan (1980-1988) como una era que cambió la manera de entender la política de este país, al convertir la imagen y las relaciones públicas en el elemento esencial para entender la presidencia del antiguo actor de Hollywood. A partir de grabaciones inéditas del equipo de comunicación del presidente Reagan, el espectador tiene acceso a momentos previos a las grabaciones de algunos de los discursos del presidente, sus encuentros con Gorbachov o de recepciones en la Casa Blanca. De todo ello se desprende la idea de que Reagan fue un mejor actor como presidente, de lo que lo fue en su época hollywoodiense y de que algunos de sus mayores logros (la política de distensión con la Unión Soviética) fueron más un producto de una inteligente política de comunicación y de marketing o de la habilidad negociadora del presidente Gorbachov, que de una visión estratégica y política. Lo mejor del documental es el acercamiento humano a Reagan, una de las figuras claves del siglo XX, cuya presidencia tuvo una influencia capital en el devenir del mundo actual. Lo menos interesante es su acercamiento al politico, demasiado caricaturizado por el documental como para poder tomárselo en serio.

El mundo visto desde la particular óptica de la infancia y el cine visto por el propio cine suelen ser temas recurrentes en muchas películas que integran las programaciones de muchos festivales de cine. King of Peking pertenece a esa categoría de películas que hacen un sentido homenaje al cine como verdadera fábrica de los sueños. Su director, Sam Voutas, un australiano cuya infancia transcurrió en Pekín, está claramente influido en su película por obras como Cinema Paradiso (Tornatore) o El Espíritu de la Colmena (Erice), donde el cine tiene un papel muy destacado como catalizador de la manera en que un niño se representa el mundo en el que vive. La película nos sitúa en la China de principios de los 90, es decir en plena transición hacia el capitalismo puro, cuando un proyeccionista, Big Wong, recorre con su hijo el mundo rural proyectando clásicos del cine americano.

Todo parece funcionar a la perfección entre un padre cinéfilo y su hijo entusiasmado con su papel, ayudante del proyeccionista, que le permite disfrutar de un mundo donde realidad y ficción se entremezclan. Las cosas se tuercen cuando se produce un accidente durante una proyección, en la cual una de las lámparas del proyector incendia la película que se está proyectando, lo que origina un serio problema de seguridad en el que tiene que intervenir la policía. Entonces nos enteramos de que el proyeccionista está divorciado y que mantiene una disputa con su exmujer por la custodia de su hijo. Este incidente de seguridad es aprovechado por esta última para reclamar la custodia. Wong se ve obligado, para retener la misma, a pagar una suma mayor a su exmujer.

Para poder hacer frente a dicho desembolso, encuentra trabajo como acomodador de cine (un paso atrás en su carrera) que no le permite ganar el dinero que necesita. Pronto idea una manera más lucrativa de ganarse la vida, mientras mantiene su trabajo: copiar películas analógicas a digital y venderlas como DVD piratas. Pronto levanta un exitoso pequeño imperio de venta ilegal de películas, que tiene como contrapartida un deterioro en las relaciones con su hijo, cansado de ser mano de obra barata y semi-esclava de su padre.

Lo más destacable de la película es su forma de narrar una historia de abandono y explotación infantil, que se plantea en términos puramente cinematográficos, como si se tratara de unas de las muchas epopeyas hollywoodienses que ambos, padre e hijo, han proyectado con su cine itinerante. Este homenaje al cine, con referencias a títulos míticos del cine de aventuras o esa visión mitad mitificada, mitad nostálgica del cine es lo más interesante de una película, a la que le falta originalidad y cierta tensión dramática por momentos.

 

 

 

Te puede interesar...

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.