El año pasado, la Comisión Europea impuso a Apple una sanción de 13.000 millones de euros en impuestos no cobrados. Esta ejemplar multa es 13 veces superior a la mayor impuesta hasta la fecha: mil millones de euros a Intel por abuso de posición dominante. La compañía de la manzana, como muchas otras multinacionales, se aprovechan de una falta de armonización fiscal en Europa para pagar lo mínimo en impuestos. En España, por ejemplo, declaran unos ingresos de 240 millones, cuando en realidad superan los 3.000 millones. Está claro que los de Cupertino intentarán eludir el pago y acudirán a cualquier tribunal para que les den la razón. Por eso es momento de que en Europa se haga un frente desde todos los países para poner punto final a estas prácticas desleales.

Analytiks ha podido charlar con el presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, quien ha sido muy claro sobre la multa a Apple: “Soy partidario de que las sanciones por incumplimiento de la competencia se paguen, como no puede ser de otra manera. Estoy seguro de que hay un rigor extraordinario en lo que es la Comisaría de Competencia de la Unión Europea. Allí hay gente muy capaz, que estudia mucho los temas y que cuando impone una sanción lo hace con conocimiento. Por ello, espero y deseo que Apple termine pagando”.

Muchas multinacionales se aprovechan de la falta de una armonización fiscal en Europa y de las ventajas impositivas que ofrecen países como Irlanda, Bélgica, Holanda o Luxemburgo. Tal ha sido el caso de Apple. “Los Estados miembros no pueden ofrecer ventajas fiscales a empresas escogidas, eso es ilegal según las normas europeas. La conclusión de la investigación de la CE indica que Irlanda concedió ayudas ilegales a Apple, lo que permitió a la firma pagar sustancialmente menos impuestos que otras empresas durante muchos años. Este trato ha permitido a Apple pagar un tipo efectivo del impuesto de Sociedades sobre sus beneficios del 1 % en 2003 y del 0,005 % en 2014”, dijo en su día la comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager.

Apple ha pagado un tipo efectivo del impuesto de Sociedades sobre sus beneficios del 1 % y del 0,005 %

Algo tiene que cambiar. Marín Quemada sostiene que la “CE ha demostrado ser un magnífico club de comerciantes, pero está por ver si también es un magnífico club de países con una política exterior común, con una política de Defensa común, etc., y dentro de ese paquete de actuaciones comunes está por ver si también tenemos un marco regulatorio común de verdad”.

Son muchos los millones que dejan de ingresar los países de la UE. Otro gigante tecnológico, Google, se vio obligado a desembolsar 170 millones al Fisco británico en impuestos atrasados por los beneficios obtenidos en ese país en los últimos diez años. La empresa de Mountain View ganaba 2.500 millones en Reino Unido. ¿Adivinan qué? Solo tributó 25 millones en impuestos, el 0,1 %.

Pero, ¿cómo lo hacen Google y estas compañías? ¿Se sirven de mecanismos legales, ilegales o alegales? La mejor respuesta la ofrece Manuel del Pozo, director adjunto del diario Expansión. En su artículo (que pueden leer aquí íntegramente) explica, mediante un pedagógico ejemplo, cómo es el entramado societario creado por Apple y Google para no pagar impuestos en España. Aquí dejamos el párrafo más interesante:

“Primero es necesario entender la operativa del ‘transfer’ pricing o precios de transferencia. Supongamos, estimado lector, que usted y yo tenemos una compañía que produce frutas tropicales en Brasil para venderlas en España. Como no queremos pagar impuestos en ninguno de estos países -así de inmorales son las multinacionales-, creamos tres compañías: Del Pozo & Lectores Brasil Co.; Intermediary Dishonest Co. (en un paraíso fiscal como las Islas Vírgenes); y Del Pozo & Lectores España Co. La empresa de Brasil vende por 1.000 euros un kilo de frutas tropicales a Intermediary Dishonest de las Islas Vírgenes, y esta se lo vende a su vez a la compañía española por 3.000 euros, que es el precio al que luego salen las frutas tropicales al mercado. ¿Qué ha pasado? A la filial de Brasil le cuesta 1.000 euros producir el kilo de frutas; y como lo ha vendido por 1.000 euros, no tiene beneficio y no paga impuestos. La filial española compra por 3.000 euros y vende por 3.000 euros, con lo que tampoco registra beneficios y no tiene que tributar. El negocio lo ha hecho Intermediary Dishonest, que ha ganado 2.000 euros, y como está en un paraíso fiscal prácticamente no paga impuestos”.

Pero, ¿qué pasa con ese dinero que se queda fuera? En caso de que la empresa quisiera traer de vuelta ese dinero, tendría que pagar el 35 % a la Hacienda estadounidense. Pero este no es el caso de Apple, que, a pesar de tener 140.000 millones de dólares en caja, prefirió endeudarse para pagar un dividendo de 100.000 millones a sus accionistas estadounidenses. Por tanto, si repatriase ese dinero, tendría que poner en las arcas públicas de EE. UU. unos 50.000 millones de dólares. Sin embargo, tal y como explicó en su día Pablo Pardo en El Mundo, a Apple “le resulta muy barato endeudarse”.

Para pagar un dividendo, Apple prefirió endeudarse antes que pagar impuestos

Volvamos al tema que nos atañe: la elusión de impuestos en España de Apple. Los de Cupertino utilizan la técnica del café doble irlandés para eludir el pago de impuestos, un sistema que consiste en crear dos sociedades filiales en Irlanda, cuyo impuesto de sociedades es solo del 12,5 %, frente al 25 % español. Leamos, de nuevo, a del Pozo:

“Apple opera en España a través de dos sociedades: Apple Retail Spain, que gestiona la red de tiendas Apple Store; y Apple Marketing Iberia, que administra la venta de todos sus productos. Esta empresa actúa en España como comisionista y proveedor de servicios de marketing, por lo que solo ingresa una comisión del 1% de las ventas totales. El grueso de los ingresos y de los beneficios se contabilizan en Irlanda, ya que en este país Apple tiene dos sociedades: una que posee los derechos de la marca y otra que vende los productos a las filiales. La mayor parte de las ganancias se quedan en Apple Irlanda, pues ésta vende a la filial española los productos a un precio artificialmente muy alto para que el margen se quede en Dublín y tribute al 12,5%. Esta operativa del café doble irlandés explica que Apple en España presente en el Registro unas ventas ínfimas de 240 millones de euros -los expertos estiman sus ingresos reales en más de 3.000 millones-, unos beneficios de 10 millones y que tribute sólo 4 millones”.

Manos a la obra (en serio)

La UE se ha propuesto atajar este problema. Los ministros de Economía y Finanzas firmaron este martes un nuevo acuerdo para evitar que las multinacionales puedan seguir utilizando en el futuro las diferencias entre los sistemas tributarios de los Estados miembros y terceros países para evitar el pago de impuestos. La medida pretende evitar que las grandes compañías que operan en la UE continúen derivando sus beneficios hacia otros países, mucho más benévolos con su recaudación.

El acuerdo al que han llegado los 28 se refiere a las diferencias que tienen lugar cuando dos jurisdicciones tienen sistemas tributarios distintos o tratamientos fiscales diferentes sobre entidades o ingresos y que las multinacionales aprovechan para lograr la no imposición por partida doble. El pacto busca ocupar esa laguna de manera que las empresas no puedan beneficiarse de las disparidades en el caso de los acuerdos con países terceros.

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